Tan acostumbrados estamos a que se haga la luz con pulsar el interruptor, que para imaginarse cómo se vivía apenas 150 años atrás en España se debe hacer un intenso ejercicio de creatividad. Faroles de gas que apenas iluminaban un círculo de calle cuando el sol se escondía, carruajes tirados por caballos, velas y lámparas de aceite en las viviendas, fábricas impulsadas por molinos o máquinas de vapor… Hasta que en 1875 se instaló en Barcelona la primera máquina de generación eléctrica en España y todo cambió para siempre. Una larga evolución cuyos testimonios recopila de forma minuciosa el Fondo Histórico de Endesa, que gestiona su fundación y cuenta con más de 165.000 fondos físicos y otros 68.200 más digitales.
El fondo tiene una triple misión, según explica su responsable, Vanessa López Arrebola. La primera consiste en la “recuperación del patrimonio histórico”, entendido como el conjunto de documentos, fotografías, vídeos, publicaciones y piezas tecnológicas que han intervenido en los procesos de producción, distribución y comercialización de la energía. La segunda es su conservación y tratamiento. «Esto implica su inventario, catalogación y correcta conservación, con un objetivo final muy claro: su difusión y puesta a disposición del público”, remarca.

Montaje del alumbrado público en la calle del Escudo del Carmen, en Granada en 1930. / Fondo Histórico de Endesa
Implicación social del territorio
La tercera es consecuencia de las dos primeras: poner a disposición de la sociedad toda esta riqueza documental para que todo el mundo pueda disfrutar y conocer más sobre la evolución de la energía en los últimos 145 años, un capítulo esencial del desarrollo social y económico de España.
El Fondo Histórico no se dirige a un público específico, sino que está abierto a todo tipo de usuarios: periodistas, investigadores, estudiantes y también personas particulares interesadas en reconstruir la historia laboral y vital de sus familiares. En este sentido, el patrimonio de Endesa no solo refleja la evolución tecnológica del sector eléctrico, sino también la evolución social y el progreso ecónomico de los territorios en los que se desarrollaron los procesos de electrificación. “Se trata de compañías históricamente muy arraigadas al territorio, donde durante décadas fue habitual que varias generaciones de una misma familia trabajaran en la empresa. De hecho, todavía hoy existen empleados que representan la quinta generación familiar vinculada”, explica.
Algunas de las empresas que hoy forman parte de Endesa como FECSA o ENHER son las herederas de las primeras compañías de electricidad que se constituyeron a finales del XIX o principios del XX. En las siguientes décadas se sumarían otras constituidas más adelante como EZR, UNELCO, GESA o Sevillana de Electricidad, y que ya por aquel entonces iniciaron labores de conservación y recuperación de su patrimonio tecnológico y documental. En 1944 se funda Endesa en la zona del Bierzo (León) y, en la década de los 90 Endesa comienza a adquirir participaciones de estas entidades, proceso que culmina con la salida a bolsa de la compañía en 1998. “Es entonces cuando se crea el Fondo Histórico con el objetivo de aglutinar los distintos fondos existentes y establecer una gestión homogénea, con criterios comunes de catalogación documental y tecnológica, y una visión global para toda la compañía”, detalla López Arrebola.
Gran fondo documental
En cuanto a cifras, el Fondo Histórico custodia gracias al trabajo de Fundación Endesa aproximadamente 160.000 elementos físicos, entre fotografías, documentos, bibliografía y vídeos. A ello se suman unos 5.700 elementos tecnológicos, que van desde pequeños aisladores hasta grandes piezas de varios metros, así como reguladores, contadores y otros dispositivos utilizados en los procesos de producción, distribución y comercialización de energía.
Por otro lado, los fondos cedidos a entidades colaboradoras ascienden a unos 60.500 elementos, pertenecientes a varios de los territorios en los que Endesa tiene presencia como Baleares, Aragón, Cataluña, Madrid, Andalucía y Canarias. Entre estas entidades destacan, por ejemplo, la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Andalucía; el Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Cataluña (mNACTEC) en Terrassa; el Institut Meteorològic de Catalunya; diversos museos y espacios patrimoniales como los de La Cellera, Talarn o Lleida; y, en el noroeste, la colaboración con CIUDEN para la custodia del patrimonio de la central térmica de Compostilla en Ponferrada, una instalación clave en la historia de Endesa.

Dos documentos históricos conservados en el fondo: acción de la compañía Traction, Light and Power y acta constitucional de la Fundación de la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro. / Fondo Histórico de Endesa
Finalmente, el archivo digital del Fondo Histórico cuenta con cerca de 68.200 registros, que incluyen tanto documentación como patrimonio tecnológico. Se trata de una plataforma de acceso permanente, previa inscripción como usuario, actualmente en proceso de renovación y mejora. A través de ella se puede consultar el conjunto de fondos disponibles; en algunos casos, el acceso al documento completo requiere solicitud previa, mientras que los fondos fotográficos, videográficos y tecnológicos pueden visualizarse directamente en formato digital.
Solo el archivo fotográfico supera ya los 54.000 registros, con imágenes y vídeos procedentes de todos los territorios en los que ha operado Endesa, que permiten recorrer visualmente la historia de la compañía a lo largo del tiempo, como se puede observar en las imágenes que acompañan este reportaje.
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