¿Cuántas veces te has parado a pensar que, cuando sales a la calle, estás caminando por la historia de tu ciudad? Cada escalón, cada fachada y cada esquina guardan memorias de vidas pasadas que estuvieron exactamente en el mismo lugar en el que tú te encuentras ahora.
Para conocer un poco más del pasado y la historia de Sevilla, es obligatorio hacer una parada en el Parque Científico y Tecnológico de la Cartuja. Siendo uno de los recintos más grandes de Europa dedicados a la innovación científica, el PCT Cartuja recoge como un libro de recuerdos algunos de los tesoros ocultos más valiosos de la ciudad andaluza.
De primeras, es inevitable fijarse en la unión entre el pasado y el futuro que nos regaló en su momento la Exposición Universal de 1992 y que se mantiene a día de hoy gracias a las empresas que dan vida a este parque. Desde un emblema como es la Esfera Bioclimática hasta la Torre Banesto, PCT Cartuja nos traslada a lo que llegó a ser una ciudad inundada de cultura dentro de la propia Sevilla.
No obstante, aunque es obvio que el PCT Cartuja está completamente ligado al mundo tecnológico, también existe un espacio para los amantes del arte. El PCT Cartuja alberga en su interior el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, el cual se convierte en el hogar de la inspiración para cualquier artista.
A pesar de esto, el arte no se encuentra únicamente dentro del CAAC, sino que podemos encontrar piezas únicas repartidas por todo el recinto del PCT Cartuja. Con un pequeño paseo por estas calles comprobaremos rápidamente como se mezclan el arte y la ciencia creando una imagen espectacular en la que se unen ambas disciplinas en un museo al aire libre.
En este sentido, una de las obras más representativas es la escultura “Doña Elvira” del artista Miguel Ortiz Berrocal (1933 – 2006). Miguel Berrocal fue un escultor malagueño que llamó la atención de los estudiosos del arte por sus esculturas desmontables. Este elemento tan característico de Berrocal hacía que sus obras se convirtieran en verdaderos rompecabezas que invitan a ver la obra desde una perspectiva más profunda. Es decir, como observar las obras desde dentro, pieza a pieza.
Volviendo a su escultura “Doña Elvira”, no podemos ignorar la historia que tiene detrás. Esta escultura multiforme realizada con fibra de kevlar, se encuentra presidiendo la entrada del Auditorio Rocío Jurado y representa a una mujer recostada. La escultura forma parte de una clara línea en la evolución del arte de Berrocal, ya que está inspirada en su obra denominada “Odalisca” (1963) y, posteriormente, en la escultura que realizó el malagueño en homenaje a Picasso, de quien era un ferviente admirador.
Gracias a encontrarse en el recinto del Auditorio, esta es una de las esculturas mejor conservadas entre todas las que se crearon bajo el paraguas de la Expo 92’. Sin embargo, a veces se nos olvida que el arte no solo está para crearlo, sino que también es importante conservar, reconocer y admirar el talento y el ingenio de los artistas que nos regalaron una parte de su mundo en forma de escultura.
Ahora que el Ayuntamiento de Sevilla plantea la incorporación de la Cartuja a la estrategia turística de la ciudad, se abre una nueva oportunidad para el patrimonio monumental que se alberga en ella. Como otras obras, esta escultura “Doña Elvira” debería formar parte de los planes de mantenimiento, conservación o traslado a otro lugar donde volver a la vida y seguir embelleciendo la ciudad de Sevilla.
