El banco actualiza su marco contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, protocolo que estaba en vigor desde 2021.
Santander ha actualizado su marco de prevención del crimen financiero para adecuarlo a las expectativas de los supervisores. Esta política fue aprobada por el consejo de administración hace un mes. El grupo no revisaba el protocolo desde verano de 2021.
La lucha contra el crimen financiero es un creciente foco de atención entre las autoridades y los propios bancos. La tensión geopolítica y el desarrollo de nuevas tecnologías han elevado la complejidad de la gestión de este riesgo.
La Unión Europea está implantando el paquete normativo contra el crimen financiero presentado en 2024, que incluye la creación de la nueva Autoridad de Lucha contra el Blanqueo de Capitales y la Financiación del Terrorismo (AMLA). La Autoridad Bancaria Europea (EBA) también ha desarrollado guías sobre las funciones de los responsables de Cumplimiento, a lo que se suman otras expectativas supervisoras recientes.
Con el nuevo marco, Santander se adaptaría a todas ellas, para asegurar su alineación con los estándares regulatorios y de supervisión.
Estructura de gobierno
«Las entidades del grupo deben contar con una estructura adecuada para detectar, disuadir e impedir el crimen financiero, informar en línea con los requisitos establecidos por la ley, y bloquear o congelar fondos tras la aplicación de controles de sanciones», dice el marco revisado.
Las directrices incorporan el concepto de «delito subyacente», el que sirve de base para el lavado de dinero (tráfico de drogas, corrupción, soborno, fraude fiscal, contrabando, terrorismo o fraude financiero) y la «financiación de la proliferación», es decir, la provisión de fondos o servicios financieros para el desarrollo de armas nucleares, químicas o biológicas.
La norma revisada consolida la implicación de la alta dirección con la prevención del crimen financiero, y una autoevaluación continua -al menos de carácter anual- para garantizar el cumplimiento de la regulación. Además, los empleados recibirán formación adaptada a su rol.
Santander también recoge el cumplimiento «estricto» de los regímenes de sanciones internacionales, con una «actualización continua e inmediata de las listas de sanciones, validación y testeo de herramientas tecnológicas utilizadas para su aplicación».
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