El Betis separa la grada del edificio anexo para poder volver al Villamarín en 2028

Recreación del proyecto original, con el edificio anexo unido a la grada de Preferencia. (ABC)
  • El club modificará el proyecto para incluir una calle de unos doce metros de anchura con galerías comerciales y pasarelas que las conectarán con el estadio

El Real Betis va a introducir una relevante modificación en el proyecto arquitectónico del nuevo Benito Villamarín con la prioridad absoluta de no comprometer los plazos de regreso al coliseo heliopolitano. La entidad verdiblanca ha decidido independizar la nueva grada de Preferencia del edificio anexo polivalente mediante la apertura de una calle de entre 12 y 16 metros de anchura que emulará el formato comercial a cielo abierto de Torre Sevilla. Con este cambio, el club busca garantizarse que el estadio pueda abrir sus puertas para el inicio de la temporada 2028-2029 aunque las obras de la parcela contigua de la calle Doctor Fleming no se hayan rematado por completo.

La estrategia del Real Betis busca desvincular operativamente dos estructuras que en el diseño inicial del arquitecto Rafael de la Hoz y la firma estadounidense Gensler formaban un todo continuo. La nueva configuración, confirmada por el club a ABC, plantea separar físicamente el graderío de Preferencia del inmueble terciario proyectado sobre la explanada aportada por el Ayuntamiento. Ambas edificaciones quedarán conectadas mediante pasarelas elevadas que darán acceso a galerías comerciales, recreando el concepto urbanístico de la arteria peatonal del complejo de Torre Sevilla.

Esta decisión responde a la necesidad de acelerar la edificación de la grada para asegurar el retorno del primer equipo en mayo de 2028 y disputar en la avenida de la Palmera el primer partido de la campaña 2028-2029. La separación de los volúmenes constructivos permitirá al club obtener las licencias de uso y seguridad del recinto deportivo de forma independiente, evitando que eventuales demoras en la finalización o en el equipamiento interior del edificio anexo -donde un hotel ocupará el 80% de la superficie- paralicen la actividad futbolística del Villamarín.

El problema con la Fase 2

Esta próxima modificación discurre en paralelo al complejo encaje financiero de la segunda fase de la obra, la más crítica del proyecto, correspondiente al levantamiento de los pilares y la estructura del nuevo graderío. Tras completar la Fase 0 (demolición) y hallarse en plena ejecución la Fase 1 -asumida por Acciona con la excavación de pantallas subterráneas de un metro de ancho por 25 de profundidad-, el Betis afronta un momento decisivo en la mesa de negociación.

La multinacional española ofreció en la primera etapa precios ajustados al marco presupuestario fijado por la directiva verdiblanca. Sin embargo, en las conversaciones para el inicio de la Fase 2, Acciona no mantiene las mismas condiciones tarifarias, lo que ha encendido las alarmas en el club. El presidente del Real Betis, Ángel Haro, ya deslizó la postura de la entidad durante una rueda de prensa al señalar que la última fase se licitará «antes de que termine el año» y que, en principio, se acometerá con la misma constructora «siempre y cuando sean los precios marcados en el inicio».

Según las fuentes consultadas por este periódico, ambas partes se han otorgado un margen temporal límite de dos meses para acercar posturas dentro del modelo colaborativo de ingeniería de costes al estilo anglosajón. Si la multinacional no se amolda a los parámetros económicos del Betis, la entidad romperá el proceso de colaboración y licitará de forma abierta las obras entre otras grandes constructoras del sector, tal y como ya avanzó ABC.

Reajuste completo

El Betis ha tenido que realizar un reajuste integral sobre el diseño ganador del estudio de Rafael de la Hoz. El presupuesto estipulado por la junta directiva para la transformación total del Villamarín ascendía a 160 millones de euros, una cifra que cubría la construcción de Preferencia, el edificio polivalente de la calle Doctor Fleming, la cubierta sobre las cuatro gradas y la modernización global del recinto.

No obstante, la primera licitación arrojó un jarro de agua fría. La constructora FCC presentó la única propuesta formal por un importe de 270 millones de euros, rebasando en 110 millones la capacidad de endeudamiento prevista por el club. Ante esta cifra irrealizable, el Betis frenó la operación -pese a contar con el respaldo de financiación de Goldman Sachs- para rediseñar las condiciones del proyecto.

En la siguiente consulta de precios, Sacyr ofertó 240 millones de euros excluyendo la cubierta, mientras que FCC reiteró su presupuesto inicial. Fue Acciona la que se situó más próxima al marco del Betis, lo que desembocó en un acuerdo de trabajo colaborativo para modificar calidades, materiales y procesos constructivos sin alterar la esencia arquitectónica exterior. Entre las medidas adoptadas para rebajar la factura figuran la sustitución de materiales nobles por otros más económicos, la prefabricación masiva de piezas de hormigón y el aligeramiento de la estructura de la cubierta.

Mientras se resuelve el escollo de la Fase 2, la viabilidad comercial de la parcela anexa sigue su curso. El club negocia en la actualidad con cinco cadenas hoteleras internacionales la cesión del alquiler del espacio hotelero que absorberá el 80% del inmueble de la explanada de Doctor Fleming.

Cambios en las tres plantas de parking

El Betis presentó hace un mes un modificado que altera la distribución original de las tres plantas bajo rasante. Si el acuerdo inicial otorgaba el primer nivel al funcionamiento del club, el segundo al Ayuntamiento (con 185 plazas públicas) y el tercero a abonados y hotel, el nuevo esquema reasigna los espacios. Así, la primera planta se destinará ahora íntegramente a servicios del estadio. La segunda será compartida entre la concesión municipal y los vehículos de los jugadores y personal de la entidad, reservando la tercera para uso terciario, hotelero y comercial.

La Cartuja es rentable

El encaje de los plazos de edificación es observado con atención desde la Dirección General de Negocio del club, liderada por Emilio García Duarte desde abril de 2025. Pese a la trascendencia de regresar al Benito Villamarín en 2028, la estancia provisional en el Estadio de La Cartuja está reportando retornos superiores a los proyectados.

Durante el último ejercicio, el Olímpico registró una asistencia acumulada de casi 1,1 millones de espectadores, lo que supuso un incremento de 200.000 aficionados respecto al último curso completo disputado en La Palmera y situó al Betis como el tercer club con mayor afluencia de público del fútbol español. Este crecimiento se sustenta en la explotación del producto hospitalidad, con 2.647 asientos VIP disponibles y rozando el pleno de ocupación en cada jornada.

Como subraya la cúpula ejecutiva del Betis, el exilio temporal actúa como un banco de pruebas para optimizar las operaciones de acceso, restauración y experiencia de usuario que posteriormente se trasladarán al nuevo Villamarín. La comercialización del naming right de la nueva casa bética constituye otra de las palancas prioritarias del área de negocio, con la pretensión de posicionar en el mercado a un patrocinador principal antes de la reapertura oficial fijada para la temporada 2028-2029.

Fuente: ABC Sevilla

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