- El parque de atracciones ha inaugurado un nuevo rincón con productos de la Exposición Universal de 1992 en su interior
La Exposición Universal de Sevilla de 1992 marcó un antes y un después en la historia de la capital andaluza que sigue presente, aun en la actualidad. Concebida para conmemorar el V Centenario de la llegada de Cristóbal Colón a América, la muestra convirtió a Sevilla en el centro de atención del mundo durante seis meses, impulsando una profunda transformación urbanística, económica y cultural que sigue definiendo buena parte de la ciudad.
Más de tres décadas después, la Expo 92 permanece muy viva en la memoria colectiva no solo de quienes la disfrutaron, sino de quienes nacieron en los 90 y se han criado con la esencia de lo que esta celebración dejó en la ciudad, evocando un tiempo de optimismo, modernidad e ilusión. Son muchos los que la recuerdan con nostalgia a través de sus pabellones, su emblemática mascota Curro y el ambiente único que convirtió aquel acontecimiento en uno de los hitos más importantes de la historia contemporánea de Sevilla.
El baúl de Patapalo
Por este motivo, para hacerle un guiño a la celebración que supuso un antes y un después en Sevilla, el parque temático y de atracciones Isla Mágica ha inaugurado una tienda en su interior en la que se pueden encontrar todo tipo de productos de la Expo’92, como camisetas con la imagen de Curro, tote bags, sudaderas con el logo de la exposición, sombreros y muchos otros objetos que parecen sacados de la muestra que se celebró hace 34 años.
El rincón dedicado al merchandising de la Exposición Universal se llama ‘El baúl de Patapalo’ y es un auténtico viaje al pasado para muchos sevillanos y sevillanas. Para acceder a su interior es necesario adquirir las entradas de Isla Mágica, tanto en su pase de día como en el de por la tarde.
Exposición Universal de 1992 e Isla Mágica
Durante seis meses, Sevilla se convirtió en el año 1992 en el escaparate del mundo al reunir a más de un centenar de países, organizaciones internacionales y empresas que mostraron sus avances tecnológicos, científicos, culturales y artísticos bajo el lema «La Era de los Descubrimientos». La cita recibió más de 40 millones de visitas y supuso uno de los mayores acontecimientos celebrados en España durante el siglo XX.
Más allá de la propia exposición, la muestra transformó profundamente Sevilla. Para albergar el evento se urbanizó la Isla de la Cartuja, una zona situada entre dos brazos del río Guadalquivir que hasta entonces tenía un desarrollo muy limitado. La ciudad estrenó importantes infraestructuras que hoy siguen siendo fundamentales, como la llegada del tren de alta velocidad (AVE), la ampliación del aeropuerto, nuevas rondas de circunvalación, puentes emblemáticos como el del Alamillo y numerosos espacios públicos que redefinieron la imagen de la capital.
Una vez finalizada la Exposición Universal, parte del recinto de la Cartuja encontró nuevos usos. Algunos pabellones que habían pertenecido a diferentes países pasaron a albergar empresas, centros de investigación y facultades universitarias, mientras que otra parte del terreno se reconvirtió en Isla Mágica, un parque temático inaugurado en 1997.
Fuente: El Diario de Sevilla
