Garrido (Sabadell, 1976), formado en arte dramático y danza, encarna en esta obra a Bernadette, “una señora que está cansada de todo lo que le ha tocado vivir, que no ha sido fácil porque viene de un tiempo en el que las transexuales no eran bien vistas. Al comienzo está un poco amargada, y en su peor momento porque asiste al funeral de su amante. No sospecha la familia tan bonita que va a acabar formando junto a Adam y a Tick”, expone un actor que soñó con este papel cuando vio la versión anterior protagonizada en 2014 por Mariano Peña. “Es curioso, porque entonces pensé en cómo haría yo el personaje, pero asumía que me quedaban muchos años para poder interpretarlo [ríe]. Que la vida me haya puesto delante este desafío es un regalo”.
Garrido asegura que esta “historia que habla de amistad, amor y superación, pero también de derechos” sigue vigente, aunque la revisión que propone el director Pepe Ocio “ha adaptado el original a estos tiempos. En los ensayos había momentos en los que comentaba: Tal vez esto no deberíamos decirlo así hoy. Pepe lo ha traído a la actualidad. Hay musicales que perpetúan la tradición, que creen que hay que interpretar el original tal cual con un respeto extremo, pero aquí no ha sido así”, analiza Sharonne, que está de gira también con la propuesta All Divas.
La adaptación de Priscilla, prometen sus responsables, está “a la altura del mito. Un flamante e increíble autobús y nuevos sets traídos directamente de Londres forman parte de la impresionante producción que veremos en escena”. Las cifras ilustran la magnitud del esfuerzo: un equipo de 120 personas está detrás de este montaje, y el asombroso vestuario de Tim Chappel y Lizzy Gardiner, ganadores también del Tony, el Bafta y el Olivier, despliega nada menos que 500 trajes y 150 pares de zapatos. “Es maravilloso que el público pueda ver un espectáculo con las condiciones de una gran producción internacional”, opina Garrido, que muestra su entusiasmo con la escenografía. “Hace diez años era un bus y poco más, pero ahora hay raíles que salen y entran, cicloramas que te dan la impresión de un amanecer constante, un arcoíris con uñas postizas… La primera vez que vi el escenario y el trabajo de iluminación me emocioné”, recuerda una de las voces que concursó en el Benidorm Fest.
Aunque el apartado que enamora a Garrido de Priscilla, y que motiva también el júbilo del público, es la poderosa banda sonora que va encadenando himnos como I will survive, It’s raining men, Material Girl o Girls just wanna have fun… “Siempre digo que hacer un musical que no te guste debe de ser un horror, porque lo repites todos los días… Pero interpretar Priscilla es un lujo, no me canso, y llevamos más de cien funciones. Son temas que todos hemos cantado, que conoces por tus padres, que forman parte de nuestra memoria”, celebra.
Los productores de Priscilla definen la apuesta como “el musical feel good por excelencia”, y su protagonista, que comparte cartel con Víctor González, Daniel Garod y Esteban Oliver, lo suscribe. “La gente sale con ganas de volver a verlo, y hay espectadoras que incluso repiten cada semana, o que nos esperan para contarnos qué han sentido. Es un chute de energía, algo que hoy, con todos los problemas que tenemos, necesitamos”.
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